17 de enero de 2012

Ci andiamo a Roma (Roma III)



Tras ver la impresionante puesta de sol, con la cúpula del Vaticano de fondo, bajamos a coger el metro de vuelta.

A nuestra llegada al ostello no había nadie en él. Todos seguían en el centro. Supuestamente el personal no había ido hasta el Vaticano porque querían volver pronto al ostello para dormir, y resultó que llegaron incluso más tarde que nosotros… El plan era descansar y cenar para la salida de la noche. Me acerqué al super que había junto al ostello, a comprar un poco de pan, algo que meterle (salchichón, ya ves tú, yo, comiendo salchichón ¿donde se ha visto? solo de erasmus), zumo y unas patatas. Vuelta al ostello, alarmita a las 8 de la tarde y a dormir. 

6 h. y pico...
6 h. y algo más que el pico anterior...
7 h. menos algo...
7 h. y pico...

<<ALARMA>>

¡Uuuiiiiiss! ¡Me cago en tó! ¬¬

Desperté a Nico, que estaba pendiente de la alarma de mi BB, y al resto del personal. Cenamos en el saloncito del ostello, todos con unas caritas impresionante de no haber descansado nada. Bueno, todos, todos los que nos habíamos despertado para comer algo, porque la mayoría seguía durmiendo aprovechando hasta el último minuto que tenían para descansar.

Ducha y a arreglarse. Nueva invasión de nuestro cuarto de baño por parte de las niñas... ¿qué le íbamos hacer?

Salimos sobre las 10 y pico, metro de nuevo, para bajarnos dos paradas más abajo, en Tiburtina, donde cogíamos el autobús para ir hasta la disco. Allí mismo, en una explana junto a la estación de tren, nos pusimos con el botellón. Hacía frío, y unos pocos nos guarecimos del frío en un techado que había protegiendo la puerta del ascensor del metro. En todo el medio con las botellas y vasos, y la gente entrando y saliendo jajajaja.... Sobre las 11 y algo, cerca las doce, Francesco, el cappo, nos condujo hasta la plaza de al lado, donde estaba la parada del bus. Estaba ya estacionado allí, así que los 32 erasmus que habíamos ido, más los 4 de la ESN nos subimos en el bus. Como es costumbre en toda italia: nos montamos sin pagar (por cosa del mierda sistema que tienen aquí, que ya ni me acuerdo si lo he contado, pero paso). Un autobús doble, de los de la goma y el circulo que gira en el centro. ¿Donde iba el Samuel? En el circulo que gira, como niño chico. Celia la lió parda. No recuerdo que fue lo que paso, pero me descojoné. Iba a decir algo "no se que" y a la par que lo decía de calló para el lado, quedándole al hablar las palabras alargadas en el tiempo. JAJAJA...

Llegamos a nuestro destino, la discoteca del sábado, que ni me acuerdo de como se llamaba. Continuación del botellón en mitad de la gasolinera que había allí al lado. Se me olvidó contar en la entrada anterior, que tras coger el metro, y bajarnos a esperar el autobús, tuvimos un pique con los otros grupos de erasmus que había allí, cada uno cantando las canciones y se habían preparado y alardeando de su ciudad. Ésta noche no iba a ser menos, así que botellas, y algún que otro despistado con manguera de gasofa en mano (es broma, pero pega), "Credo che un sogno cosí non ritorni mai più..." en gargantas reventadas, y desafinadas.

Cansados de estar fuera, empezamos a ir tirando pa' dentro la disco. Justo en la puerta cacheo, para que no metiéramos alcohol dentro. Aún así, hubo quien consiguió meter. Nico, que entró justo antes que yo, la mar de contento porque dos tías le habían metido mano (al cachearle). Entramos dentro: semisótano, luz aceptable, música variada de los años 70-80, con algún que otro remix. Estaba bién.

Un par de bailes, alguna que otra típica caida, y ¡descubrimiento de otra planta! Subimos a la segunda planta: un puticlub vamos. Todo lleno de barras metálicas, con las que nos pegamos lo nuestro y nuestras fotos, todo a oscuras y con unas luces azules. Había mucha menos gente que en la inferior, casi nadie en realidad. Aquí la música era más electrónica que otra cosa. Encuentro con Jenny, compañera de la E.U.I.T.A., de erasmus en Palermo. También me la encontré en la Vogue la noche anterior, y al igual que esta vez, fue de esas de "¡ah! hola ¿que tal, como estas?" "bien ¿y tu?" "muy bien, ¡te dejo que se me van mis amigos!" "¡sí, y a mi los mios!".

Última planta: LA MEJOR. Música actual, variada, de todo tipo, remixes... Sala muy amplia. Plana, nada de escalones y desniveles como en las dos anteriores, luces potentes, pantallas LEDS en las paredes, que hacían hasta más luz que los propios focos, y una bola de espejos enorme. Habíamos subido al servicio. Nos quedamos. Menos gente aún que en la anterior. Rápidamente llamando y mandando mensajes a todo el personal para que subiera a la planta de arriba. Al final terminó petadísima. Nos encontramos de nuevo con los compañeros de L'Aquila (ueeee!). Yo, como siempre, espalda chorreando, Pascual, y las fotos pueden dar buena fe de ello jajaja...

 Mi espalda... :S


No se pasó ni muy rápido, ni muy corto, normal. Aprovechando bien el tiempo, y pasándomelo de putísima madre eejeje... A las 5 y pico todos para fuera que nos íbamos de vuelta. Cogimos el autobús, con destino a Termini, y Francesco, convenció al conductor de que nos llevase hasta el ostello ajajaja... pobre la pareja que se subió al autobús y que pensaba que iría a Termini. Supongo que después los acercaría a ellos hasta la estación de tren. Supongo.

Nos acostamos rápido, Belén, volvió a dormir en la habitación nuestra y Manuel en el de las niñas. A las 10.30 teníamos que dejar el albergue. A las 11.30 salimos por la puerta. Nuevo problema: queríamos ver al Santísimo Padre, que da la bendición cada domingo de 12.00 a 12.15 h. Teníamos que dejar en consigna las maletas... #ostia. Corriendo, nos montamos en el metro, nos bajamos en Termini, buscamos la consigna, hicimos cola, dejamos las maletas. Las 11.55 h. Corriendo a buscar la linea A del metro. El personal parándose a comprar otro billete que el anterior no valía. Nos encontramos con los que supuestamente no iban a dejar las maletas porque no les daba tiempo. Llega el tren, subimos. Apremiando al metro para que aligerase. Llegamos a la parada más cercana a Ciudad del Vaticano. 12.05. Corriendo bajando por las calles para llegar a ver al Papa. Pascual, Paula y yo. El resto gritando a nuestras espaldas, diciéndonos que esperáramos. ¡Y un huevo de pato! JAJAJA... Los tres con la lengua fuera, cerca ya de la Piazza di San Pietro, escuchando por megafonia al Papa. Más corria yo, cruzándome entre los grupos de turistas que iban y venían, entre religiosas monjas, y eso que de católico tengo yo lo mismo que La Esteban de científica. Llegué: la plaza abarrotada de gente, banderas de todas las nacionalidades, turistas, grupos católicos y acólitos, mucha, muuuucha gente... ¡y! en lo alto de todo el edificio que estaba por detrás de las columnas...un punto blanco, un monigote vaya, presuntamente el Papa.

 El presunto Papa desde la plaza.

A las 12.15 h justo, terminó de dar la bendición. Así que los tres que nos habíamos adelantados nos pusimos a buscar al resto que los habíamos visto llegar y situarse delante nuestra. Rápidamente solucionamos hacer cola para entrar en San Pedro del Vaticano. La cola avanzaba bastante rápida. 15-20 min como mucho, y era una enorme cola. Entramos, e impresión. Todo es enorme, pero verdaderamente no te das cuenta de ello hasta que no ves la cenefa en lo alto de las paredes con las letras, y por encima de esta, la gente que sube a la cúpula y que no llegan ni a la mitad de la altura de éstas.

 Fachada de San Pedro del Vaticano.

 Altar central.

 Detalle del tamaño de las letras y de las personas (las sombras negras que hay justo por encima), allí todo es a gran escala.

Recorrido por toda la Catedral. Vista de los Papas enterrados allí dentro, contemplación de detalles por encima y fuera. No entramos en los museos Vaticanos porque no nos daba tiempo, así que no pudimos ver la Capilla Sixtina. Otra ocasión será. Salimos, y en cabeza la comida, en búsqueda de lugar para comer, que había hambre. Un grupo de gente se había ido ya hacía tiempo, porque querían coger un tren temprano. Nosotros hasta el de las 17.20 no teníamos intención de coger algun otro. Así que, con calma y a dos patas, a cruzarse todo el centro de la ciudad romana, desde el Vaticano, hasta la estación de Termini (podéis mirarlo en google maps).

 A la salida de San Pedro.

Imaginaos el percal, después de todo un finde de fiesta, desfase y pateo, nos metemos para el cuerpo otro pateo aún mayor, con solo unas 6 horas de descanso en el cuerpo. REBENTAERA.En tren de vuelta, cada uno en su mundo, yo dormio con la música mientras el personal a traición me hacían fotos. Pascual desvariando, Margarina que no se callaba ni de bajo de agua, y la gracia es que dice que cuando esta muy muy cansada no para de hablar y hablar. Bueno era que cada cosa que soltaba era palabra de oro, ¡esta mujé está sembrá! jajaja... Llegamos al fin, al crudo frío de Perugia, dando fin a un impresionante fin de semana en Roma.

 Esta, podríamos decir que es "la foto de la semana" ajaja...

FIN del finde del 11,12 y 13 de Noviembre.

No he puesto las cosas al detalle, y en especial esta, no quiero que las entradas sean muy largas y pesada. Espero que os esté gustando estas locas aventuras ejeje...

9 de enero de 2012

Ci andiamo a Roma (Roma II)

(Retomamos un poco de la actividad del blog, para seguir contando mis aventuras Erasmus)

En la entrada anterior, os conté el camino de llegada, en este, intentaremos RESUMIR el resto del fin de semana caótico.

Teníamos la tarde libre, entre el viaje, la instalación y demás, eran las cinco y media de la tarde y aún no habíamos comido, así que fuimos al McDonal's que está nella Piazza Spagna, para comer-cenar o lo que fuera. Tras zamparnos cada uno un buen menú y un McFlurry de esos, y de hacer un poco el cachondeo estampándole al personal en las narices el helado con la excusa de "¡mira! si huele a canela" jajaja... pusimos rumbo por las calles a la Fontana di Trevi. Allí estuvimos un buen tiempo echándonos fotos en grupo, solos, en pareja, tirando las monedas y pidiendo deseos. Como no teníamos mucho tiempo, nos encaminamos a ver el Phanteon, cruzándose en nuestro camino la Piazza di Venezia, una impresionante explanada, tras la cual, se alza un enorme edificio blanco, coronado por estatuas (carruajes de caballos alados). Más a prisa aún, nos dirigimos, ahora sí, camino del Phanteon. Llegamos, echamos fotos, salimos y discusión de si nos íbamos ya para el metro de Piazza Spagna donde habíamos quedado dentro de poco más de 45 min., o ir hasta la Piazza Navona, la plaza de los continentes o algo así. Yo, me decliné por ir a dicha plaza, solo o acompañado. Me fui, y los que me siguieron detrás. Allí ya estaban Pascu, Nico, Marga, Marta, Conchita y Lau, con los que nos reunimos todos después. Visita super rápida a la piazza y zumbando para la parada del metro.

Parte del grupo en la Fontana di Trevi.

Pausa para ducharnos, relajarnos y vestirnos para la salida de esa noche. Destacar, la invasión de nuestro cuarto de baño por las chicas, que como el de ella era muy chico, y el nuestro más grande, ellas eran más y nosotros lo usábamos en nada, se nos acoplaron Lau, Conchita, Marga, Marta y Belén. #GirlsInvasion.

Teníamos que coger el metro hasta la otra punta de la ciudad. Esa noche, la ESN invitaba a la "botellona" (¬¬). Aparecimos en casi la última estación del metro, en mitad de un páramo dejao de la mano de dios, de donde partía el autobús que nos llevaba a la otra punta de la ciudad, a donde el estadio olímpico, que era donde estaba la disco. VOGUE Roma, muy chula, solo diré que me quedé dormido en el sofá, en plena disco. La vuelta, a las 4 y media, el autobús nos acercó hasta la estación de Termini. El metro no lo habrían hasta las 5.30-6.00, así que, GPS de la BB de Marta Osuna en mano, ¡a cruzar calles hasta el ostello! LLegamos, mientras nos acostábamos, unos iban desayunar, Manuel, empeñado en ir a dar las buenas noches a Belén. Se mete en la cama de ésta y dice que se queda allí a dormir con el resto de las niñas que había. Belén, se vino a la nuestra. 6.00-6.30. A las 8.00 teníamos que estar en planta para ir a la visita guiada a las 9.00 los que queríamos ir, claro. Muchos se quedaron durmiendo.

 Cecilia, Nico y yo en la puerta de la Discoteca.

Todos, a las 8.00 h. de la mañana: en planta. ¿Las caras? Bueno, una imagen vale mejor que mil palabras. Lo que no se si tengo. El personal se levanto que aún le duraba la borrachera. Nos vestimos, nos ponemos lo más decentemente que podemos, y salimos del ostello a por el metro camino del Coloseum. Al salir de la parada del metro fue lo que más me impresionó de toda Roma: Il Colosseo, esa inmensa construcción antigua, aún en pié, tan robusta y tan basta como ella sola, una mole que te la comes nada más salir del metro.. WOW!!

 El grupo que tuvimos la valentía de afrontar con un par de huevos la visita a las 9 de la mañana tras una larga noche de fiesta.

Llegamos puntuales, la guía no. (Odio hacia la guía). Al final, se presentó a las 9.30, junto a otra guía y a un grupo de erasmus españoles de la ciudad de L'Aquila, ciudad cercana a Roma. Nosotros eramos unos veintiuno. Ellos 8. Nos juntaron en un único grupo, y dejaron a una única guía. No hablaba nada en español, así que toda la visita fue en italiano. Nosotros lo preferíamos, y la verdad, nos enteramos de todo. Bueno, de todo cuando prestábamos atención. La visita comenzó por el coliseo, pasamos a los mapas de las conquistas del imperio romano en sus diferentes etapas, seguido por las ruinas del foro romano y del Palatino, Piazza Venecia, el Phanteon, Piazza di Pietra, la Fontana di Trevi (donde hicimos una pequeña pausa) y la Piazza di Spagna, donde terminó la visita guiada y nos separamos los grupos (ooohh... ¡que pena! con lo bien que nos lo habíamos pasado). Nos fuimos a comer (al McDonals de allí al lado otra vez, ¿para que movernos?). Conforme íbamos terminando de comer, salíamos a sentarnos en las escaleras de la Piazza di Spagna al sol. Más y más fotos y decisiones a tomar para ver qué hacíamos. Yo quería ir a la Piazza dei Popolo y al Vaticano. Una de mis cabezonerías que me dio, fue que a huevos tenía que cruzar a pié alguno de los puentes  dei fiume delle Tévere, el río Tíber.Unos solo querían ir a la plaza del pueblo, pero al Vaticano no, que estaba demasiado lejos. Otros, cansados, querían irse de compras al H&M.  El grupo sentado es las escaleras de la Plaza de España.

Si, no... no, si... ¡mira! tanta indecisión: ¡yo me voy! solo o con quien se quiera venir, ¡pero me voy! Así, que mapa en mano, cogí y me fui solo. Con esto de la prisa se apuntaron Manuel, Marta Osuna, Marta Martín, Conchita y Lura. Hechamos andar cruzándonos todo el centro, por el camino más corto hasta Città del Vaticano. Me enamoraron los puentes que cruzan el río, los edificios de la zona, bueno en general, todo lo que iba viendo de la ciudad me iba enamorando. Pero no tanto como el coliseo ejeje... Por el camino, nos encontramos con un mercadillo. Vimos unas, no se que, si jarras o lapiceros, con formas de vespa. Muy monas. Fuimos mirando de puesto en puesto para saber en cuál estaban más baratas. Al llegar a uno de los últimos, salían más caras. Entre todos, excepto yo que no quería comprarla, consiguieron que les dejaran las 5 motos más baratas que en el resto de puesto. En ese momento que el tío estaba enfrascado en el regate con esta gente, me mangue una pulsera de cuero de pescado (olía a pescado ¿vale?), con la técnica de voy a pagar, no me a visto, me la guardo jajaja...

 Yo sentado en uno de los puentes del río.

Poco antes de entrar en la Ciudad del Vaticano, me encontré con Tubi, una amiga de una compañera que está de erasmus en Perugia, Paula (joooooooooooooooooodeeeer...). O más bien me encontró ella a mí, que fue la que se me acerco (a voces desde lejos primero), al reconocerme la voz.

Llegamos a la Piazza di Sant Pietro, ¡enorme! fantástica con su inmensa columnata que bordea casi la totalidad de la plaza. Estuvimos allí tirados por el suelo de la plaza un buen rato, era temprano. Cuando creímos conveniente nos fuimos, no sin antes terminar de darle la vuelta a la plaza. Laura no podía caminar más, así que ella y marta se volvieron en el metro. Las acompañamos hasta la mitad y el resto nos encaminamos hacia la Piazza dei Popolo. La plaza no era gran cosa: un amplio espacio llano con un monolito de esos egipcios en el centro. Lo que más llama la atención, es que desde el centro hacia un lado se divisan dos casas, haciendo esquina, idénticas, y al fondo el impresionante edificio blanco de la Piazza Venecia. Pasando de eso, que nos largábamos, descubro que hay un mirador. Me perdí el atarceder de Florencia, porque me lo perdí (¬¬ ¡¡Mariona!!), así que el de Roma no me lo perdía. Estos estaban ya cansados, y les dije que se fueran, que no me importaba, pero que ver lo veía sí o sí. Se sumaron a la causa. ESPECTACULAR.

 Laura, Manuel, Conchita, Marta, Marta Osuna y yo en la Plaza de San Pedro.

 Manuel, Conchita, Marta O. y yo con la puesta de sol en Roma.



 


Fotos grupales en el mirador del foro romano, y ¡el personal con sus Vespas! jajaja...