29 de septiembre de 2011

Una semana por Italia...

A pocos minutos de hacer la semana en Perugia, lo ha hecho ya la semana que ando por tierras italianas, llegado el jueves 22 de septiembre de 2011, a las 9:30 horas aprox. de la mañana, al aeropuerto de Ciampino.

A ya la semana aquí, y aunque hemos terminado la mayoría con el papeleo, aun hay algunos que faltan por llegar, otros que estando ya aquí, aun no han encontrado piso, algunos siguen con el follón de papeleos. El jueves, nada más llegar, nos instalamos en el Ostello della Giuventu, tan cansados como veníamos, pocas eran las ganas de ir a arreglar papeles. Por su puesto que esa noche estuvimos en la Piazza IV Novembre, pero pronta fue la hora en la que nos recogimos. Sí que nos hicimos la mayoría el teléfono italiano con la compañía WIND, con una tarifa que por 3 €/semana nos dan 400 sms y 400 min de llamadas gratis a todos los números de la misma compañía. Creo que esa noche dormimos todos como bebés.

El viernes por la mañana, tras nuestro primer desayuno tradicional (café o ciocolatta calda y un croassant), nos dirigimos, prestos, con nuestros papeles a la delegación de Relaciones Internacionales de la Università degli Studi di Perugia, ubicada tras el arco del Museo en la piazza. Una colaaa... Como había que entregar un formulario que nadie llevaba y fotocopias del carnet, nos fuimos a una copistería. Volvimos y entregamos los papeles. Mi compañero Manuel, y yo, teníamos pendiente el ir a ADiSU, algo así como el servicio de ayuda a la comunidad universitaria, para pedir ubicación en la residencia agrícola (Collegio di Agricola). Eran las 12.30 horas, y la administración la cerraban a las 13.00, no teníamos ni idea de donde estaban las oficinas. Preguntamos, y nos mandaron al coño de la Bernarda. Subiendo y bajando cuestas, dando vueltas por calles para dar con el sitio. Preguntamos a un cartero que trabajaba por la zona, que muy amable nos indicó el sitio. Llegamos y nos atendieron sin problemas, especialmente la señorita que nos estuvo arreglando todos los papeles de la residencia, y sin haberlo pedido nosotros, la carta de la mensa, que es para que el menú salga mucho más barato. No tan amable fue, el señor que tenia que terminar el papeleo, que había pasado la hora de trabajar y que no hacia nada hasta el lunes. Por el contrario, la señorita esta que nos estaba atendiendo, estuvo hasta las 13.30 horas haciéndonos los papeles. Estaré eternamente agradecido con ella, no todos los días nos encontramos con gente tan amable en las administraciones. Por la tarde algo de gandulería.

El fin de semana transcurrió en casa de nuestro amigo Ale, que por no quedarse solo en el piso, y por ahorrarnos unas perras, nos quedamos a dormir con él hasta que llegasen sus amigos. Yo la primera noche ya la había pasado en el Ostello porque, antes de que dijera Alejandro nada, a mí ya me habían tomado los datos. Volví, junto a mis amigos, al Ostello el domingo por la llegada de los compañeros de Ale. Fue de fiestas, paseos, reconocimiento de la zona, y búsqueda de pisos por parte de nuestros compañeros.

El lunes, bien tempranito, nos dirigimos de nuevo al ADiSU para terminar con esos papeles. De allí, con buena satisfacción por haber tardado nada, nos dirigimos derechos a la residencia para entregar los papeles y que nos instalaran. Hablamos con el director, nos explicó cosas, nos dieron las llaves, nos instalamos y fuimos devuelta al centro al piso de Ale a recoger las maletas que aun andaban en su habitación. Detalle éste, el que las maletas fueron de un lado para otro continuamente. Se nos iban a poner unos cachos de brazos que flipas jajaja... Volvimos a Relaciones Internacionales para terminar el papeleo que no habíamos podido terminar el viernes al irnos porque nos cerraban ADiSU y nos quedábamos en la calle, como al final ocurrió. Por la tarde fue otra vez igual de perritracos por ahí.

El martes, esto fue la bomba, "temprano", quedamos con las chicas para ir a hacernos el Codice Fiscale, como el número de la seguridad social. Llegamos, y como nos habían dicho, la máquina no expendía número. Ya había allí, desde bien temprano, otro grupito de Erasmus españoles, ellos con número por supuesto. Y fue por consejo de dos de éstos, el que entráramos si número alguno, así por la cara, a la mesa 16, donde estaba una mujer que los había atendido sin numero ni nada. Entrados primero dos, y a los pocos segundos, los cuatro restantes. Nos quedamos aguardando mientras la mujer les decía a las dos que habían entrado antes, que sin número nada. Y echándonos ya a todos para atrás, reiterando que sin número no podía, saca Conchita el número de una chavala que ya había pasado antes, pero que se quedo con el número, y así nos volvió a todos para atrás y nos sentó en distintas mesas para que nos hicieran el Codice Fiscale. Ni 4 minutos tardaron por cada persona. Mencionar, que antes de todo esto, esperando a que la gente que había antes terminaran, pedíamos en información el formulario que teníamos que rellenar, y el tan amable y agradable señor que había allí, nos dio solo dos, siendo seis, y venga pedirle más copias, y el tío mirándonos con cara de remilgado y de superioridad, como si fuéramos escorias. Nada que ver con su compañera que tan amablemente nos dio las copias que nos faltaban. Tras este magnifico pelotazo, tres compañeras y yo fuimos al Banco dell'Umbria, de la cadena de UniCredito, para abrirnos una cuenta. Nos atendieron a los tres juntos,  y nos dieron nuestras respectivas tarjetas en el momento. 

Papeles solucionados.

En esta semana también he realizado diversos trámites y cosas que contaré en otras entradas por no alargar más ésta, resumen del resumen de lo ocurrido. Gracias a los pocos que me leéis, reconforta saber que estáis ahí. Gracias de verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No preguntes, no digas, ni hables para nada en absoluto hasta que te entren ganas: